Hay conversaciones en las que esperamos nuestro turno para hablar, pero dejamos de escuchar. Recuperar esa atención puede empezar con algo pequeño: hacer una pausa antes de responder.

Haz espacio para otra perspectiva

Prueba preguntar: «¿Qué es lo que más te preocupa de esta situación?». Deja que la otra persona termine y comprueba si entendiste: «Entonces, lo que necesitas es…».

No se trata de estar de acuerdo con todo. Se trata de conocer el punto de partida antes de proponer una solución.

Cierra con un acuerdo concreto

Una conversación puede terminar con un siguiente paso sencillo: quién hará qué y cuándo volverán a hablar. Así, la escucha se convierte en una acción compartida.

La próxima vez que una conversación se complique, empieza por una pregunta en lugar de una conclusión.